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PALABRA PARA LA MISIÓN
El EUNTES.NET
propone, semanalmente, para laicos, religiosas y sacerdotes un
itinerario de reflexiones sobre la liturgia dominical en clave
misionera. Se ofrecen apuntes para una meditación misionera,
personal o
comunitaria, sobre la Palabra de Dios, la cual, de manera constante y
sorprendente, sigue iluminando, fortaleciendo y sosteniendo el camino
misionero de la Iglesia, para la vida del mundo.
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I Domingo de Cuaresma
Génesis
2,7-9; 3,1-7 Romanos
5,12-19
Reflexiones
Las tentaciones de Jesús (Evangelio) son otra forma de epifanía, o manifestación de su personalidad espiritual. Junto con las Bienaventuranzas, también las tentaciones son elementos autobiográficos que ayudan a comprender al personaje Jesús: sus preferencias, criterios, opciones, renuncias, métodos. El jardín del Edén (I lectura) y el desierto (Evangelio) son dos escenarios llenos de presencia divina: es justamente en ese jardín donde “el Señor Dios modeló al hombre de arcilla del suelo”, convirtiéndolo “en ser vivo” (v. 7); y es al desierto a donde Jesús fue llevado por el Espíritu, “para ser tentado por el diablo” (v. 1). Con su astucia, el tentador había conseguido alcanzar cierto resultado con la caída del primer Adán, pero, nos asegura S. Pablo (II lectura), la revancha de Dios ha sido más fuerte, con el derroche de gracia de Cristo, el nuevo Adán, que alcanzó a todos.
Algunos, en nombre de una falsa misericordia o pudor, pretenden devaluar la carga de las tentaciones a las que Cristo se enfrentó realmente; las consideran indignas o imposibles para el Hijo de Dios. En cambio, para Jesús fueron verdaderas tentaciones, no un juego-ficción; verdaderas pruebas, así como lo son para el cristiano y para la Iglesia. “Si Cristo no hubiese vivido la tentación como verdadera tentación, si la tentación no hubiese significado nada para Él, hombre y Mesías, su reacción no podría ser un ejemplo para nosotros, porque no tendría nada que ver con la nuestra. Es ejemplar solamente si, habiéndose enfrentado realmente a la tentación, Él la superó desde dentro. No nos interesa una comedia o un ejercicio estilístico!” (C. Duquoc). Jesús ha sido probado en todo, como nosotros, menos en el pecado; por tanto, puede ayudar a los que se ven probados (cfr Heb 2,18; 4,15).
Realmente Jesús se interrogó sobre las posibles opciones de método y de camino para realizar su misión de Mesías. Los caminos posibles eran por lo menos tres: el provecho, el prestigio, el poder. Las tres con un denominador común: la instrumentalización de las cosas, de Dios y del hombre. Cada una de las tres tentaciones representa un modelo de mesías: - 1. un “reformador social” (o sea, el provecho: convertir las piedras en pan para sí y para todos hubiera garantizado un éxito popular); - 2. un “Mesías milagrero” (el prestigio: un gesto aparatoso, aun a costa de manipular a Dios, hubiera asegurado espectacularidad; - 3. un “Mesías con poder” (el poder: basado sobre el dominio de las personas y de las cosas).
Son tres modelos de mesías -falsos, o por lo menos, ambiguos- que amenazan también la misión de los discípulos y de la Iglesia en cada tiempo y lugar. A veces se ha creído que poder, dinero, dominio, super-activismo, supuesta superioridad étnica o cultural… fueran caminos evangélicos y apostólicos. Para el misionero son tentaciones permanentes. Lleno de la fuerza del Espíritu, Jesús supera las tentaciones: opta por la Palabra de Dios, que es el único alimento capaz de saciar totalmente el corazón del hombre (v. 4); se fía del Padre y de su plan (v. 7); escoge respetar la primacía de Dios, el único que es digno de recibir la reverente adoración del hombre (v. 10). A la consecución de estos objetivos tiende también la práctica cuaresmal del ayuno, de la oración y de la limosna. Si estas prácticas se viven con un espíritu de compartir y de misión, contribuyen grandemente a esa moderación y sobriedad, que son caminos irrenunciables para la salvación de la humanidad. (*) Las tentaciones de Jesús eran como “tres atajos para no pasar por la cruz” (Fulton Sheen), pero Jesús acepta la cruz, con amor, y muere perdonando. Así ha vencido. Así nos ha salvado.
Palabra
del Papa Benedicto XVI Homilía en la Epifanía del Señor, 6.1.2008
Siguiendo
los pasos de los Misioneros - 10/2: Memoria de la muerte del Papa Pío XI (Achille Ratti, +1939), que dio un gran impulso a la actividad misionera, con numerosas iniciativas e importantes documentos. - 11/2: Virgen de Lourdes (apariciones en 1858). – Jornada Mundial del Enfermo. - 12/2: S. Saturnino, sacerdote, y 48 laicos norteafricanos mártires (+304, en Abitine, Cartago), que declararon delante del procónsul romano: “Sin el domingo no podemos vivir”. - 14/2: SS. Cirilo, monje (+Roma 869), y Metodio, obispo (+885), dos hermanos nacidos en Tesalónica; fueron grandes evangelizadores de los pueblos eslavos y danubianos. Son co-patronos de Europa. - 15/2: S. Claudio La Colombière (1641-1682), sacerdote jesuita francés, promotor de la devoción al Corazón de Cristo. - 15/2: Memoria del P. José de Acosta (+1600), misionero jesuita español en Perú , estudioso y defensor de la cultura indígena; tuvo un importante papel en el III Concilio Limense (1582-1583). - 16/2: B. José Allamano (1851–1926), sacerdote italiano, fundador de los Institutos de los Misioneros y de las Misioneras de la Consolata (Santuario mariano en Turín).
+++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++ A cargo de: P. Romeo Ballán – Misioneros Combonianos (Verona) Sitio Web: www.euntes.net “Palabra para la Misión” +++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++
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