PALABRA PARA LA MISIÓN
Apuntes de reflexión misionera sobre la liturgia dominical

El EUNTES.NET propone, semanalmente, para laicos, religiosas y sacerdotes un itinerario de reflexiones sobre la liturgia dominical en clave misionera. Se ofrecen apuntes para una meditación misionera, personal o comunitaria, sobre la Palabra de Dios, la cual, de manera constante y sorprendente, sigue iluminando, fortaleciendo y sosteniendo el camino misionero de la Iglesia, para la vida del mundo.


Las tentaciones
de Jesús y del misionero


I Domingo de Cuaresma
Año “A” – Domingo  10.2.2008

 

Génesis  2,7-9; 3,1-7
Salmo  50

Romanos  5,12-19
Mateo  4,1-11

 

Reflexiones
La celebración de la Cuaresma,
signo sacramental de nuestra conversión, vuelve a proponer con fuerza los temas fundamentales de la salvación, y, por tanto, de la misión: la primacía de Dios, su plan de amor para el hombre, la redención que se nos ofrece en el sacrificio de Cristo, la lucha permanente entre pecado y vida de gracia, las relaciones de fraternidad y de respeto que el hombre ha de guardar con sus semejantes y con la creación... Son temas vitales que no atañen solamente a los cristianos, sino a todo ser humano.

 

Las tentaciones de Jesús (Evangelio) son otra forma de epifanía, o manifestación de su personalidad espiritual. Junto con las Bienaventuranzas, también las tentaciones son elementos autobiográficos que ayudan a comprender al personaje Jesús: sus preferencias, criterios, opciones, renuncias, métodos. El jardín del Edén (I lectura) y el desierto (Evangelio) son dos escenarios llenos de presencia divina: es justamente en ese jardín donde “el Señor Dios modeló al hombre de arcilla del suelo”, convirtiéndolo “en ser vivo” (v. 7); y es al desierto a donde Jesús fue llevado por el Espíritu, “para ser tentado por el diablo” (v. 1). Con su astucia, el tentador había conseguido alcanzar cierto resultado con la caída del primer Adán, pero, nos asegura S. Pablo (II lectura), la revancha de Dios ha sido más fuerte, con el derroche de gracia de Cristo, el nuevo Adán, que alcanzó a todos.

 

Algunos, en nombre de una falsa misericordia o pudor, pretenden devaluar la carga de las tentaciones a las que Cristo se enfrentó realmente; las consideran indignas o imposibles para el Hijo de Dios. En cambio, para Jesús fueron verdaderas tentaciones, no un juego-ficción; verdaderas pruebas, así como lo son para el cristiano y para la Iglesia. “Si Cristo no hubiese vivido la tentación como verdadera tentación, si la tentación no hubiese significado nada para Él, hombre y Mesías, su reacción no podría ser un ejemplo para nosotros, porque no tendría nada que ver con la nuestra. Es ejemplar solamente si, habiéndose enfrentado realmente a la tentación, Él la superó desde dentro. No nos interesa una comedia o un ejercicio estilístico!” (C. Duquoc). Jesús ha sido probado en todo, como nosotros, menos en el pecado; por tanto, puede ayudar a los que se ven probados (cfr Heb 2,18; 4,15).

 

Realmente Jesús se interrogó sobre las posibles opciones de método y de camino para realizar su misión de Mesías. Los caminos posibles eran por lo menos tres: el provecho, el prestigio, el poder. Las tres con un denominador común: la instrumentalización de las cosas, de Dios y del hombre. Cada una de las tres tentaciones representa un modelo de mesías: - 1. un “reformador social” (o sea, el provecho: convertir las piedras en pan para sí y para todos hubiera garantizado un éxito popular); - 2. un “Mesías milagrero” (el prestigio: un gesto aparatoso, aun a costa de manipular a Dios, hubiera asegurado espectacularidad; - 3. un “Mesías con poder” (el poder: basado sobre el dominio de las personas y de las cosas).

 

Son tres modelos de mesías  -falsos, o por lo menos, ambiguos-  que amenazan también la misión de los discípulos y de la Iglesia en cada tiempo y lugar. A veces se ha creído que poder, dinero, dominio, super-activismo, supuesta superioridad étnica o cultural… fueran caminos evangélicos y apostólicos. Para el misionero son tentaciones permanentes. Lleno de la fuerza del Espíritu, Jesús supera las tentaciones: opta por la Palabra de Dios, que es el único alimento capaz de saciar totalmente el corazón del hombre (v. 4); se fía del Padre y de su plan (v. 7); escoge respetar la primacía de Dios, el único que es digno de recibir la reverente adoración del hombre (v. 10). A la consecución de estos objetivos tiende también la práctica cuaresmal del ayuno, de la oración y de la limosna. Si estas prácticas se viven con un espíritu de compartir y de misión, contribuyen grandemente a esa moderación y sobriedad, que son caminos irrenunciables para la salvación de la humanidad. (*)  Las tentaciones de Jesús eran como “tres atajos para no pasar por la cruz” (Fulton Sheen), pero Jesús acepta la cruz, con amor, y muere perdonando. Así ha vencido. Así nos ha salvado.

 

 

Palabra del Papa
(*)  “No se puede decir que la globalización sea sinónimo de orden mundial; todo lo contrario. Los conflictos por la supremacía económica y el acaparamiento de los recursos energéticos e hídricos, y de las materias primas, dificultan el trabajo de quienes, en todos los niveles, se esfuerzan por construir un mundo justo y solidario. Es necesaria una esperanza mayor, que permita preferir el bien común de todos al lujo de pocos y a la miseria de muchos (cf Spe salvi, 31)... Si hay una gran esperanza, se puede perseverar en la sobriedad. Si falta la verdadera esperanza, se busca la felicidad en la embriaguez, en lo superfluo, en los excesos, y los hombres se arruinan a sí mismos y al mundo. La moderación no sólo es una regla ascética, sino también un camino de salvación para la humanidad. Ya resulta evidente que sólo adoptando un estilo de vida sobrio, acompañado del serio compromiso por una distribución equitativa de las riquezas, será posible instaurar un orden de desarrollo justo y sostenible. Por esto, hacen falta hombres que alimenten una gran esperanza y posean por ello una gran valentía”.

Benedicto XVI

Homilía en la Epifanía del Señor, 6.1.2008

 

Siguiendo los pasos de los Misioneros
- 10/2: B. Luis Stepinac (1898-1960), arzobispo de Zagabria (Croacia), defensor de la fe, de la libertad religiosa y de la dignidad humana bajo el régimen comunista en Yugoslavia.

- 10/2: Memoria de la muerte del Papa Pío XI (Achille Ratti, +1939), que dio un gran impulso a la actividad misionera, con numerosas iniciativas e importantes documentos.

- 11/2: Virgen de Lourdes (apariciones en 1858). – Jornada Mundial del Enfermo.

- 12/2: S. Saturnino, sacerdote, y 48 laicos norteafricanos mártires (+304, en Abitine, Cartago), que declararon delante del procónsul romano: “Sin el domingo no podemos vivir”.

- 14/2: SS. Cirilo, monje (+Roma 869), y Metodio, obispo (+885), dos hermanos nacidos en Tesalónica; fueron grandes evangelizadores de los pueblos eslavos y danubianos. Son co-patronos de Europa.

- 15/2: S. Claudio La Colombière (1641-1682), sacerdote jesuita francés, promotor de la devoción al Corazón de Cristo.

- 15/2: Memoria del P. José de Acosta (+1600), misionero jesuita español en Perú , estudioso y defensor de la cultura indígena; tuvo un importante papel en el III Concilio Limense (1582-1583).

- 16/2: B. José Allamano (1851–1926), sacerdote italiano, fundador de los Institutos de los Misioneros y de las Misioneras de la Consolata (Santuario mariano en Turín).

 

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A cargo de: P. Romeo Ballán – Misioneros Combonianos (Verona)

Sitio Web:   www.euntes.net    “Palabra para la Misión”

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