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PALABRA PARA LA MISIÓN
El EUNTES.NET
propone, semanalmente, para laicos, religiosas y sacerdotes un
itinerario de reflexiones sobre la liturgia dominical en clave
misionera. Se ofrecen apuntes para una meditación misionera,
personal o
comunitaria, sobre la Palabra de Dios, la cual, de manera constante y
sorprendente, sigue iluminando, fortaleciendo y sosteniendo el camino
misionero de la Iglesia, para la vida del mundo.
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El rostro ‘transfigurado’ no quiere rostros ‘desfigurados’
![]() II Domingo de Cuaresma
Génesis
12,1-4a
Reflexiones
Lejos de buscar para sí un momento gratificante de auto-glorificación, Jesús quiere que sus discípulos descubran mejor su identidad y su misión. Para tal fin, sobre el monte se realiza una manifestación de la Trinidad a través de tres signos: la voz, la luz y la nube. La voz del Padre proclama a Jesús su “Hijo, el amado. Escúchenlo” (v. 5); la luz emana del cuerpo mismo del Hijo Jesús; la nube es símbolo de la presencia del Espíritu. En ese contexto de gloria, que es un adelanto de su triunfo final, Jesús habla con Moisés y Elías “de su partida, que estaba para cumplirse en Jerusalén” (Lc 9,31). De la oración a la revelación y contemplación de la Trinidad, de la pasión a la glorificación: ahora los discípulos pueden entender algo más acerca de su Maestro.
Nunca la verdadera oración es evasión. Para Jesús la oración era un momento fuerte de identificación con el Padre y de adhesión coherente y confiada a su plan de salvación. Este camino de transformación interior es el mismo para Jesús, para el discípulo y para el apóstol. La oración, vivida como escucha-diálogo de fe y de humilde abandono en Dios, tiene la capacidad de transformar la vida del cristiano y del misionero; es la única experiencia fundante de la misión.La oración alcanza su momento más verdadero cuando desemboca en el servicio al prójimo necesitado. En una homilía cuaresmal Benedicto XVI ha subrayado esta dimensión misionera de la oración. (*)
El apóstol está convencido de que Dios es fiel y lo acompaña en todas las etapas y peripecias de la vida: en los comienzos, en los momentos de Tabor y en los momentos de Getsemaní… Dan testimonio de ello también Abrán y Pablo. Siguen siendo oscuras las motivaciones que han llevado a Abrán (I lectura) a salir de su tierra y a dejar sus parientes para ir hacia un país desconocido (v. 1). Desde entonces Abrán, fuerte en su fe monoteísta en el verdadero Dios, se ha convertido en padre y modelo para unos tres mil millones de creyentes (hebreos, cristianos, musulmanes). Para él, el llamamiento de Dios -como ocurre en cada vocación misionera- ha supuesto una salida, un éxodo, un abandono de afectos y de seguridades, para marchar hacia la tierra que Dios le habría mostrado. Abrán obedeció, fiándose del Señor (v. 4). Igualmente, Pablo dejó el camino de Damasco para correr la nueva aventura con Jesús, despreocupado ya de los sufrimientos. Por tanto, podía exhortar al discípulo Timoteo (II lectura): “Según la fuerza de Dios, toma parte en los duros trabajos del Evangelio” (v. 8).
El anuncio del Evangelio de Jesús requiere necesariamente un compromiso tenaz por la defensa y la promoción de las personas más débiles, cuya dignidad humana se ve a menudo afeada y desfigurada por tantas formas de violencia, explotación, abandono, hambre, enfermedades, ignorancia… Así lo han denunciado los obispos latinoamericanos en el documento de Puebla en 1979 (n. 32-43). ¡Cualquier afeamiento de la dignidad humana es contrario al proyecto original de Dios, Padre de la Vida! El rostro fascinante de Jesús, nuestro hermano mayor, es un preludio de su realidad pos-pascual y definitiva; la misma que nos espera también a nosotros, que hemos sido salvados y llamados con una vocación santa, según el proyecto y la gracia de Dios (v. 9). Sobre esta vocación a la vida y a la gracia se funda la dignidad de cada persona humana, cuyo rostro, por ningún motivo, puede ser afeado. ¡Allí donde hay un rostro humano afeado y desfigurado, es imperiosa y urgente la presencia de los misioneros del Evangelio de Jesús!
Benedicto XVI Homilía en el miércoles de Ceniza, 6.2.2008
Siguiendo
los pasos de los Misioneros - 17/2: S. Pedro Yu Chong-nyul, padre de familia, asesinado en Pyeongyang (+1866), porque fue sorprendido en la casa de un catequista leyendo el Evangelio de noche. Es uno de los 103 Santos Mártires coreanos (memoria el 20/9). - 18/2: S. Francisco Régis Clet (1748-1820), sacerdote francés de la Congregación de la Misión, misionero durante 30 años en China y mártir. - 22/2: Fiesta de la Cátedra de S. Pedro, y del Papa, en cuanto vicario de Cristo y de Pedro, llamado a presidir en la caridad, para el servicio de la unidad en la Iglesia y de la misión en el mundo entero. - 22/2: B. Diego Carvalho (1578-1624), sacerdote jesuita portugués, misionero y mártir en Sendai (Japón), junto con muchos otros compañeros. - 23/2: S. Policarpo (+ca. 155), discípulo de S. Juan apóstol, obispo de Esmirna, último de los Padres Apostólicos. - 23/2: B. Josefina Vannini (1859-1911), que, junto con el sacerdote camiliano B. Luis Tezza, fundó la congregación de las Hijas de S. Camilo, para el servicio a los enfermos.
+++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++ A cargo de: P. Romeo Ballán – Misioneros Combonianos (Verona) Sitio Web: www.euntes.net “Palabra para la Misión” +++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++
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