PALABRA PARA LA MISIÓN
Apuntes de reflexión misionera sobre la liturgia dominical

El CIAM propone, semanalmente, para laicos, religiosas y sacerdotes un itinerario de reflexiones sobre la liturgia dominical en clave misionera. Se ofrecen apuntes para una meditación misionera, personal o comunitaria, sobre la Palabra de Dios, la cual, de manera constante y sorprendente, sigue iluminando, fortaleciendo y sosteniendo el camino misionero de la Iglesia, para la vida del mundo.

 


Del rostro transfigurado a los rostros desfigurados




II Domingo de Cuaresma

Año C - 04.03.2007

 

Génesis  15,5-12.17-18

Salmo  26

Filipenses  3,17-4,1

Lucas  9,28-36

 

Reflexiones

¡Contemplar el rostro! Una clave de lectura del Evangelio de la Transfiguración y de otros textos bíblicos y litúrgicos de este domingo, la brinda la antífona de entrada: “Busquen mi rostro. Tu rostro buscaré, Señor; no me escondas tu rostro”. Una respuesta a tan insistente súplica llega desde un monte, donde Jesús se transfiguró ante tres discípulos escogidos: “el aspecto de su rostro cambió, sus vestidos brillaban de blancos” (v. 29). Los evangelistas insisten sobre el resplandor luminoso que manifiesta al exterior la identidad de Jesús; en efecto, la luz es signo del mundo de Dios, del gozo, de la fiesta. Aquí la luz no viene de afuera, sino que mana desde dentro de la persona de Jesús. Con razón, Lucas subraya que Jesús “subió a lo alto de la montaña, para orar, y, mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió” (v. 28-29). De la relación con su Padre, Jesús sale dinámicamente transformado: la plena identificación con el Padre resplandece en su rostro.

 

El camino de transformación interior es el mismo para Jesús y para el apóstol: la oración, vivida como escucha-diálogo de fe y de humilde abandono en Dios, tiene la capacidad de transformar la vida del cristiano y del misionero. En efecto, la contemplación, la oración es la experiencia fundante de la misión. Ésta fue también la experiencia de Pedro, muy convencido de no haber seguido “fábulas ingeniosas”, habiendo sido “testigo ocular… estando con Él en el monte santo” (2P 1,16.18). Entre la confusión y el susto (v. 33.34), Pedro hubiera querido evitar ese misterioso éxodo  -esa extraña muerte que se iba a consumar en Jerusalén-  de que hablaban Moisés y Elías con Jesús (v. 31); hubiera querido detener en el tiempo esa hermosa visión del Reino (v. 33) como una perenne fiesta de las Tiendas (Zc 14,16-18). Más tarde, superada ya la crisis de los días de la pasión, en Pedro y en sus compañeros prevaleció la experiencia de intimidad con el Maestro y la escucha del Hijo predilecto del Padre (v. 35). De esta manera, los apóstoles reafirmaron su vocación y el compromiso por una valiente misión de anuncio, hasta el martirio. “Escúchenle”, dijo la voz desde la nube (v. 36). El Papa Benedicto XVI comenta muy bien la actualidad de este mandato.  (*)

 

Pedro ha tenido que salir de sus esquemas mentales  -meramente humanos-  para entrar en la manera de pensar de Dios (Mt 16,23). Lo mismo ocurrió con Abrahán (I lectura), del cual el segundo domingo de Cuaresma nos suele presentar unos aspectos de la vida (la llamada, el hijo Isaac, la alianza). A Él 

-anciano, sin tierra y sin hijos-  Dios promete una tierra y una descendencia, pero le pide a cambio la absoluta adhesión del corazón, la fidelidad a la alianza (v. 18). Abrahán aprende que el hecho de creer no es una acción periférica, sino el desplazamiento del eje de gravedad de la vida sobre Dios. Por la fe, como explica S. Pablo (II lectura), tenemos la fuerza de permanecer firmes en el Señor (v. 4,1) aun en medio de las pruebas, no “como enemigos de la cruz de Cristo” (v. 18), sino como amigos que lo esperan como salvador (v. 20).

 

El rostro transfigurado y fascinante de Jesús es un preludio de su realidad post-pascual y definitiva; la misma que se nos ha prometido a nosotros. En esta vocación a la vida y a la gloria se funda principalmente la dignidad de cada persona humana, que por ningún motivo ha de sufrir desfiguraciones. Lamentablemente, también hoy, en todos los países, el rostro de Jesús es a menudo desfigurado en muchos rostros humanos, como afirman los Obispos latinoamericanos en el documento de Puebla (México, 1979): “La situación de extrema pobreza generalizada adquiere en la vida real rostros muy concretos en los que deberíamos reconocer los rasgos sufrientes de Cristo, el Señor, que nos cuestiona e interpela” (n. 31). Y a continuación, viene una lista de desfiguraciones: rostros de niños enfermos, abandonados, explotados; rostros de jóvenes desorientados y frustrados; rostros de indígenas y de afroamericanos marginados; rostros de campesinos relegados y explotados; rostros de obreros mal retribuidos, desempleados, despedidos; rostros de ancianos marginados de la sociedad familiar y civil (cfr Puebla 32-43). Y la lista podría continuar con las situaciones que cada cual conoce en su ambiente. Se trata de llamadas apremiantes a la conciencia de los responsables de las naciones y a los misioneros del Evangelio de Jesús.

 

 

Palabra del Papa

(*)  “He aquí el don y el compromiso de cada uno de nosotros durante el tiempo cuaresmal: escuchar  a Cristo, como María. Escucharlo en su palabra, custodiada en la Sagrada Escritura. Escucharlo en los acontecimientos mismos de nuestra vida, tratando de leer en ellos los mensajes de la Providencia. Escucharlo en los hermanos, especialmente en los pequeños y en los pobres, para los cuales Jesús mismo pide nuestro amor concreto. Escuchar a Cristo y obedecer su voz: éste es el camino real, el único que conduce a la plenitud de la alegría y del amor”.

Benedicto XVI

Angelus del II domingo de Cuaresma (12.3.2006)

 

 

Siguiendo los pasos de los Misioneros
- 6/3: S. Olegario de Tarragona (España, 1137), obispo de Barcelona, quien fue también obispo de Tarragona, cuando esta antigua sede fue liberada del dominio de los musulmanes.
- 7/3: Ss. Perpetua y Felicidad, mártires en Cartago (+203), bajo el emperador Septimio Severo.

- 8/3: S. Juan de Dios (1495-1550), religioso portugués, fundador de la Orden Hospitalaria de S. Juan de Dios, protector de los hospitales, patrono de los enfermos y de los enfermeros.

- 8/3: Jornada Internacional de la Mujer (instituida en 1910, pasó a ser Jornada de la ONU en 1975).

- 9/3: Ss. Cuarenta Soldados capadocios, mártires en Sebaste (Armenia, +320).

- 9/3: S. Domingo Savio, fallecido a los 14 años (+1857), educado por S. Juan Bosco.

- 10/3: B. Elías del Socorro Nieves del Castillo, agustino mexicano, mártir en Cortázar (México, +1928), junto con otros durante la persecución.

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A cargo de: P. Romeo Ballan, mcci – Director emérito del CIAM, Roma

Sito Web:    www.ciam.org    “Palabra para la Misión”

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