PALABRA PARA LA MISIÓN
Apuntes de reflexión misionera sobre la liturgia dominical

El EUNTES.NET propone, semanalmente, para laicos, religiosas y sacerdotes un itinerario de reflexiones sobre la liturgia dominical en clave misionera. Se ofrecen apuntes para una meditación misionera, personal o comunitaria, sobre la Palabra de Dios, la cual, de manera constante y sorprendente, sigue iluminando, fortaleciendo y sosteniendo el camino misionero de la Iglesia, para la vida del mundo.


La Samaritana: de la sed de agua a la sed de Dios


III Domingo de Cuaresma
Año “A” – Domingo  24.2.2008

Éxodo  17,3-7
Salmo  94
Romanos  5,1-2.5-8
Juan  4,5-42

 

Reflexiones
Múltiples y sabrosos son los comentarios sobre este famoso texto del Evangelio de Juan, como se puede apreciar en los libros de homilética. Siguiendo la opción de este sitio misionero, nos limitamos a indicar tan sólo algunos apuntes que pueden ayudar a los obreros del Evangelio y estimular el compromiso misionero de las comunidades cristianas que celebran la Eucaristía.

El pasaje del Evangelio presenta situaciones sencillas, de la vida ordinaria: hace calor, Jesús está cansado del camino, se sienta, tiene sed, busca agua, los discípulos han ido a comprar comida, llega una mujer samaritana al pozo como solía hacerlo cada día; se habla de cántaro, provisiones de alimentos... Son realidades concretas de las que parte la estupenda evangelización de Jesús: Él involucra, gradualmente, a la mujer, a la gente del pueblo, a los discípulos… De la búsqueda del agua cotidiana Jesús los lleva “al surtidor de agua que salta hasta la vida eterna” (v. 14); del pozo de Jacob (v. 6) al agua del bautismo y al Espíritu Santo; de los templos sobre los montes a las personas que “adorarán al Padre en espíritu y verdad” (v. 23); de la provisión de comida hasta un alimento que los discípulos no conocen: hacer la voluntad del Padre (v. 31.32.34)... Estamos ante una página perfecta de metodología misionera.

 

El que pide agua para beber (v. 7) es el que después se dará a sí mismo como bebida que quita para siempre la sed de la mujer y de la gente: el Mesías “soy yo: el que habla contigo” (v. 26). ¡Suprema revelación de la identidad de Jesús! Él hace de esa mujer irónica (v. 9), poco seria en su vida sentimental, una misionera entusiasta de la buena noticia del Mesías: “vengan a ver…” (v. 29); y hace de muchos samaritanos de ese pueblo unos creyentes que le retienen durante dos días y lo reconocen como el “Salvador del mundo” (v. 43).

 

Los discípulos deben ahora aprender a leer los signos maduros del crecimiento del Reino: “Levanten los ojos y contemplen los campos, que están ya dorados para la siega” (v. 35). Palabras del Maestro, que aluden a la “mies abundante”, en la que faltan obreros; por tanto, es preciso rogar “al dueño de la mies para que envíe obreros para su mies” (Mt 9,37-38). El misionero debe tener ojos y corazón para leer esos signos, porque el Espíritu está trabajando desde antaño, como dice Pablo (II lectura): Cristo ha muerto por nosotros y “el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo” (v. 5): Él ya está presente y trabajando entre todos los pueblos, aun antes de la llegada de los misioneros (v. 36-38), transforma el corazón de las personas, incluso de las más imprevisibles.

 

Jesús introduce el tema del don de la fe y del agua viva, diciendo: “Si tú conocieras el don de Dios…” (v. 10), para llegar después a la misión, es decir, a la difusión del don. Jesús mismo es el don supremo del Padre y, en cuanto tal, se auto-propone para toda la familia humana. Un don que hay que descubrir, acoger, guardar, donar. Éste es el alcance misionero del don de la fe en el Señor Jesús, que es un motivo peculiar de acción de gracias y de renovado compromiso misionero. En efecto, la fe estimula a la misión y, a su vez, la misión fortalece la fe.

 

Hoy como en el pasado (I lectura), el pueblo está cansado, murmura, reclama agua. ¡Tiene derecho a ello! El pueblo estaba “torturado por la sed” (v. 3). Hoy como entonces. Aun antes del agua de la fe y del Espíritu, la humanidad es cada vez más consciente de la importancia del agua para la vida humana y para el planeta. Basándose en el desequilibrio meteorológico, con la consiguiente irregularidad de lluvias, escasez de recursos hídricos, aumento de la desertificación, etc., los expertos en geopolítica prevén que, en las próximas décadas, el tema de las aguas será una causa para mayores conflictos y guerras a nivel mundial. Se trata de problemas que afectan a los países ricos y a los países pobres. La falta de agua potable golpea sobre todo a los países más necesitados y provoca trágicas consecuencias para la salud y la vida. En Mozambique, por ejemplo, tan sólo el 17% de la población rural tiene acceso al agua potable; sobre 1000 niños, mueren 126; la esperanza de vida, en el momento de nacer, es de 47 años para los varones y de 51 para las mujeres. Éstos son tan sólo algunos de los graves problemas diarios que afectan la vida y la actividad de los misioneros en muchas regiones del mundo, donde la gente tiene hambre y sed de Dios, ciertamente; pero también de justicia, pan, agua... Programas e iniciativas como éstos: “Agua para la vida”, “El agua un derecho para todos”, H2Oro”… hay que apoyarlos en nombre del Evangelio. (*)

 

 

Palabra del Papa
(*)  “La paz no puede ser sólo una simple palabra o una aspiración ilusoria. La paz es un compromiso y un modo de vida que exige que se satisfagan las expectativas legítimas de todos, como el acceso a la alimentación, al agua y a la energía, a la medicina y a la tecnología, o bien el control de los cambios climáticos. Solamente así se puede construir el futuro de la humanidad; solamente así se favorece el desarrollo integral para hoy y para mañana”.

Benedicto XVI

Discurso al Cuerpo Diplomático ante la Santa Sede, 7.1.2008, n. 12

 


Siguiendo los pasos de los Misioneros

- 24/2: B. Ascensión Nicol Goñi (1868-1940), religiosa española, cofundadora de las Misioneras Dominicas del Santo Rosario, con un carisma misionero y educacional.

- 25/2: S. Valburga (710-779), inglesa, hermana de los SS. Vilibaldo y Vinebaldo. Formaba parte del grupo de monjas y monjes que ayudaron a S. Bonifacio a evangelizar a Alemania.

- 25/2: B. Sebastián Aparicio (+1600), pasó de España a México, de casado a viudo, de rico a fraile lego franciscano; murió casi centenario en Puebla (México).

- 25/2: SS. Luis Versiglia, obispo, y P. Calisto Caravario, salesianos, martirizados en 1930 en la provincia de Guandong, China.

- 26/2/1885: Fecha importante para la historia del colonialismo en África y para las misiones: se concluye la Conferencia de Berlín (1884-1885), donde las potencias europeas se repartieron el continente africano.

-27/2: B. Caridad (M. G. Carolina) Brader (1860-1943), religiosa suiza, misionera en Ecuador y en Colombia, fundadora; supo conciliar vida contemplativa y vida misionera.

- 28/2: S. Augusto Chapdelaine, sacerdote de la Sociedad de las Misiones Extranjeras de París, mártir (+1856) en Xilinxian, provincia de Guangxi (China).

- 1/3: Creación de la CLAR (1959), Confederación Latinoamericana de Religiosos, con sede en Bogotá (Colombia): una institución altamente benemérita por el impulso, la coordinación y la inculturación de la vida consagrada.

 

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A cargo de: P. Romeo Ballán – Misioneros Combonianos (Verona)

Sitio Web:   www.euntes.net    “Palabra para la Misión”

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