PALABRA PARA LA MISIÓN
Apuntes de reflexión misionera sobre la liturgia dominical

El EUNTES.NET propone, semanalmente, para laicos, religiosas y sacerdotes un itinerario de reflexiones sobre la liturgia dominical en clave misionera. Se ofrecen apuntes para una meditación misionera, personal o comunitaria, sobre la Palabra de Dios, la cual, de manera constante y sorprendente, sigue iluminando, fortaleciendo y sosteniendo el camino misionero de la Iglesia, para la vida del mundo.


Misioneros de la vida


V Domingo de Cuaresma
Año “A” – Domingo  9.3.2008

Ezequiel  37,12-14
Salmo  129
Romanos  8,8-11
Juan  11,1-45

 

Reflexiones
La vida es el tema común de las lecturas de este V domingo: la vida que vence los sepulcros, como lo profetiza Ezequiel (I lectura); la vida que se nos da por medio del Espíritu que habita en nosotros, como insiste Pablo (II lectura); la vida nueva que es Jesús mismo (Evangelio): “Yo soy la resurrección y la vida” (v. 25). Hay un ‘crescendo’ temático hacia la Pascua: aumentan los signos: agua, luz, vida… Con sabia pedagogía, la Iglesia acompaña a los cristianos hacia la Pascua, instruyéndolos con catequesis bautismales, adecuadas para los catecúmenos que se preparan a recibir el Bautismo, y para los fieles bautizados que renovarán las promesas bautismales. En el III domingo el símbolo era el agua, en el diálogo entre Jesús y la Samaritana; el domingo pasado el tema central era la luz, en la sanación del ciego de nacimiento; hoy el signo es la vida, con la resurrección de Lázaro. Los tres signos van acompañados de insistentes afirmaciones de Jesús sobre su identidad y su misión, con palabras que hacen referencia a la auto-definición de Dios a Moisés en el Éxodo: “Yo-Soy” (Éx 3,14). Jesús hace suya esta definición divina afirmando: Yo soy el Mesías, Yo soy la luz del mundo, Yo soy la vida.

 

En estos tres domingos, son múltiples las referencias al sacramento del Bautismo, tanto en las lecturas bíblicas como en otros textos litúrgicos (antífonas, oraciones, prefacio…). En las jóvenes Iglesias misioneras, aunque no sólo en ellas, la noche de Pascua asume una solemnidad particular por los sacramentos de la iniciación cristiana que se administran a numerosos catecúmenos, adultos y jóvenes. Se trata de fiestas que llenan el corazón y la vida de los misioneros, de los pastores de las Iglesias locales y de las comunidades cristianas.

 

La resurrección de Lázaro se encuentra en la mitad del Evangelio de Juan (en el capítulo 11 de 21 capítulos); pero es, sobre todo, el centro temático: se trata, quizás, de la mayor manifestación de Jesús como “verdadero Dios y verdadero hombre”.

- Es verdadero hombre, lleno de fuertes sentimientos: es amigo de Lázaro y de las hermanas de Betania, se turba, se conmueve profundamente, se echa a llorar, ora intensamente al Padre, grita con voz potente... Con sus lágrimas Jesús justifica las nuestras en circunstancias parecidas.

– Y es verdadero Dios, del que manifiesta el amor y el poder devolviendo la vida al amigo muerto, para que la gente crea que Él ha sido enviado por el Padre (v. 42). Así, este espectacular milagro pone de manifiesto tres valores que van juntos: amor, fe y vida. Porque “la vida es vida tan sólo allí donde hay amor” (Gandhi).

 

En su realidad divino-humana, Jesús realiza su misión como cercanía, haciéndose próximo, como el samaritano (cf Lc 10,34), del que sufre, aportando soluciones a los problemas. Pero al Salvador que se acerca es necesario salirle al encuentro, como las hermanas Marta y María (v. 20.29), con corazón abierto. Solamente en este encuentro se realiza la salvación. Porque sólo “del Señor viene la misericordia, la redención copiosa” (Salmo responsorial). También en esta ocasión se dan reacciones opuestas. Por una parte, las súplicas confiadas de las hermanas que logran el milagro extraordinario del retorno a la vida de Lázaro y muchos judíos creen en Jesús (v. 45); por otra, no obstante la evidencia del signo, los enemigos de Jesús se cierran progresivamente, se concitan para darle muerte (Jn 11,46-53) y deciden matar también a Lázaro (Jn 12,10).

 

“No estamos sobre la tierra para guardar un museo, sino para cultivar un jardín lleno de flores y de vida” (B. Juan XXIII). El proyecto primigenio y permanente de Dios es la vida: “La gloria de Dios es el hombre viviente”, es decir, que el hombre viva (S. Ireneo); Jesús no ha venido para darnos una vida raquítica, empobrecida, mediocre, subdesarrollada... sino para que tengamos vida en abundancia (cf Jn 10,10). ¡Para la vida presente y futura! En un mundo duramente marcado por muertes injustas, precoces e inocentes, cada cristiano  –y más aún el misionero-  está llamado a hacer una firme y definitiva apuesta por la vida: acogerla, promoverla, defenderla, anunciarla, detectar hasta los pequeños signos de su presencia, proteger sus brotes, llevarla a plenitud... La tutela y la promoción de la vida son temas prioritarios en el reciente magisterio de los Papas, (*) como se desprende también del llamamiento de Benedicto XVI a los operadores de actividades caritativas. (**) Agua, luz, vida…: son dones para vivirlos, pero sobre todo para compartirlos y comunicarlos. Estamos todos llamados a ser ¡misioneros de la vida!

 


Palabra del Papa

(*)  “El primer desafío es el desafío de la vida. La vida es el primer don que Dios nos ha hecho y la primera riqueza que puede gozar el hombre. La Iglesia anuncia ‘el Evangelio de la Vida’. Y el Estado tiene precisamente como tarea primordial la tutela y la promoción de la vida humana”.

Juan Pablo II

Discurso al Cuerpo Diplomático, 10.1.2005

 

(**)  “Que los operadores de las diversas actividades caritativas sean también y sobre todo testigos de amor evangélico. Lo serán, si su misión no se agota en ser operadores de servicios sociales, sino en el anuncio del Evangelio de la caridad. Siguiendo las huellas de Cristo, están llamados a ser testigos del valor de la vida, en todas sus expresiones, defendiendo especialmente la vida de los débiles y de los enfermos, siguiendo el ejemplo de la Beata Madre Teresa de Calcuta, que amaba y se hacía cargo de los moribundos, ya que la vida no se mide a partir de su eficiencia, sino que tiene valor siempre y para todos”.

Benedicto XVI

Discurso a la Asamblea plenaria del Pontificio Consejo Cor Unum, 29.2.2008

 


Siguiendo los pasos de los Misioneros

- 9/3: SS. Cuarenta Soldados capadocios, martirizados en Sebaste (Armenia, +320).

- 9/3: S. Domingo Savio, fallecido a los 14 años (+1857), educado por S. Juan Bosco.

- 10/3: B. Elías del Socorro Nieves del Castillo, sacerdote agustino mexicano, martirizado en Cortázar (México, +1928), junto con otros durante la persecución.

- 12/3: S. Luis Orione (1872-1940), sacerdote piamontés, fundador de la Pequeña Obra de la Divina Providencia y de algunas Congregaciones religiosas para la asistencia a los más necesitados.

- 15/3: S. José (fiesta litúrgica adelantada), esposo de la B. V. María, padre putativo de Jesús, Patrono de la Iglesia universal.

- 15/3: Sta. Luisa de Marillac (1591-1660), viuda, fundadora, junto con S. Vicente de Paúl, de las Hijas de la Caridad.

- 15/3: B. Artémides Zatti (1880-1951), salesiano, médico misionero en la Patagonia (Argentina).

- 15/3: ‘Cumpleaños’ de S. Daniel Comboni (1831-1881): nació en Limone del Garda (Brescia) y murió en Jartum (Sudán); fue el primer Vicario apostólico de África Central.

 

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A cargo de: P. Romeo Ballán – Misioneros Combonianos (Verona)

Sitio Web:   www.euntes.net    “Palabra para la Misión”

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